El arte como cura a la eterna herida de la existencia

  • María Venegas Castillo, Publicista

Resumen

Según Nietzsche (1872) una de las claves para entender la profundidad del mundo era el arte y la poesía trágica, solo los corazones artísticos son capaces de penetrar en el corazón del mundo. Los griegos desarrollaron con
maestría este entendimiento dentro de su cultura, creando una religión artística llena de dioses y mitos que explicaban la complejidad de ser un ser humano, con todas sus dimensiones.

Quienes creaban esos mitos no eran religiosos como los que conocemos hoy, no eran seres elegidos por una divinidad para representarlo en la tierra; eran artistas. La humanidad siempre ha intentado sanar la herida de su existencia, esa herida que nos señala el irremediable paso del tiempo que ocasionará nuestro inevitable
desaparecer; esa es nuestra tragedia. ¿Qué hay después? Creamos vidas después de la muerte, pensamos que existe otra oportunidad guardada para nosotros en otros mundos. Según Nietzsche, la sanación de esta herida encuentra respuestas en el arte, pero no hablamos de cualquier arte, hablamos de la tragedia griega y de la contraposición de lo Apolíneo y lo Dionisíaco.

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Publicado
2018-12-28